Hablemos de mandolinas
De entre los miles de trastos, cacharros y otros utensilios que existen, la mandolina es uno de esos que sí te puede servir. Olvídate de los cortadores mágicos del teletienda, con una mandolina puedes ahorrar mucho trabajo y tiempo.
¿Para qué sirve una mandolina?
Para cortar ingredientes. Un cuchillo también, lo sé, pero con la mandolina cortas las cosas siempre con el mismo grosor, de forma más homogénea, más rápida y sencilla.
Lo típico es para cortar, por ejemplo, patatas en lonchas finitas. Pero no es lo único que se puede hacer con este accesorio.
¿Son todas iguales?
Pues no. Hay tropecientos modelos, con diferentes colores, funcionalidad, tamaños y accesorios añadidos. Aunque el funcionamiento es el mismo, pasando el ingrediente por las cuchillas, cada tipo de mandolina lo hace de forma diferente.
También hay diferencias en cuanto a la calidad de los materiales, la construcción, etc. Ahora veremos más sobre esto.
Hemos comprado una mandolina barata
Aprovechando que todo lo del Lidl tiene mucho tirón, hemos comprado la mandolina que venden en sus tiendas y online, que es esta:
Nota: No nos paga Lidl, pero no sería mala idea, ¿eh, Lidl? mandadnos un correíto y hablamos 😛
Pues eso, una mandolina de 6 euros. Baratunga, con un diseño atractivo, parece que tiene buena pinta a pesar de todo.

Junto con la mandolina viene un empujador con pinchitos que es lo que, según su publicidad, te salvará los dedos. Bueno, esto es bastante cuestionable. Primero porque ya los conozco y si son trozos grandes tienden a salir volando, y segundo porque la plataforma del propio empujador es más grande que la mandolina. Bueno, OK, qué más quieres por 6€, ¿no?

Intenta pinchar ahí una zanahoria, verás la risa. Hay mejores formas para no filetearse un dedo, por ejemplo teniendo cuidado y practicando.

Pues eso, sus instrucciones y todo.

En un lateral hay unas ranuras en las que vienen otras cuchillas intercambiables. También hay una parte central que se saca y por el otro lado tiene cuchillas para cortar en juliana. Porque si cortas tal cual, pues te salen lonchas, pero si tu ingrediente pasa primero por esas cuchillas, se corta en varias partes.

Que se desmonte todo está guay para limpiarlo, pero que sea de plástico (excepto las cuchillas, que son de metal) no está tan guay. Estas cosas acaban partiéndose por la parte por la que encajan.

Y ya está, eso es todo. Esta mandolina lo corta todo con el mismo grosor, la tienes que sujetar con la mano, es de plástico, tamaño tirando a pequeño pero con accesorios como los que tiene un rallador de 4 caras.
Vídeo en los stories destacados:
Pero ya teníamos una mandolina
Sí, la misma que ha salido ya en otros posts. No es la más mejor del mercado pero cumple su cometido:

A esta la llamaremos “mandolina estándar”. Una mandolina normalita, ni baratunga ni profesional, de gama media. Estas mandolinas no cuestan 6€, los precios rondan los 20-40€.

A primera vista lo que destaca es el tamaño. Es más ancha y larga. También tiene más estructura metálica, un pie para apoyarla levantada y una rueda en un lateral.

Al girar la rueda podemos elegir corte plano, juliana fina o gruesa, y calibrar el grosor de corte, cosa que con la otra no podemos hacer.

Esta mandolina también venía con un empujador (que no sé dónde está porque no lo uso) y unos guantes anti-cortes que me quedan perfectos, deben ser una talla M. Para dar ejemplo hemos grabado con los guantes.
Vídeo en los stories destacados:
Esta también es fácil de lavar, no se raya con facilidad y todo eso. No trae otros accesorios pero tampoco los necesitas si tienes un rallador de 4 caras (de estos).
Esta mandolina tiene varias ventajas:
- Es más ancha y larga, lo que permite cortar ingredientes más grandes (calabaza, patatas grandotas, cosas así)
- La parte superrior es de acero inoxidable, más duradero, los ingredientes se deslizan bien, se lava mucho mejor
- Podemos graduar el grosor de corte
- Se puede cambiar entre dos tipos de juliana sin cambiar de utensilios
- El soporte evita que tengas que estar sujetándola en el aire
¿Cuál es mejor?
Mira, si es por tamaño, forma y todo eso, es mejor la que a ti te haga más apaño. Recuerda que hay más modelos, por ejemplo de estos tipos:

Pero si quieres ponerte en serio, tienes que mirar más cosas.
Qué tener en cuenta para comprar una mandolina
Todas las mandolinas son como un cuchillo muy afilado y hay que manejarlas con cuidado si no queremos cenar dedos. Hay mandolinas con las que nos resulta más fácil cortar, y por lo tanto son más seguras, pero dado que todas tienen el mismo mecanismo, siempre tenemos que poner atención y practicar para acostumbrarnos a los movimientos, la presión, etc.
Si eres principiante y es tu primera mandolina, te recomendamos alguna que tenga la cuchilla recta (no en V) porque son más cómodas e intuitivas. No hace falta que tenga mil accesorios. Lo importante es que puedas cambiar el grosor de corte y que tenga cuchillas para cortar en juliana.
El resto de cuchillas no son indispensables, pero también te pueden echar una mano para cortar de formas diferentes.
Si las compras online es más difícil saber si las cuchillas están bien afiladas (te puedes guiar por las valoraciones si las hay), y es que este es un punto crítico para la utilidad de la mandolina. Imagina que compras un cuchillo que no corta. Pues esto, lo mismo. Algunas no vienen muy bien afiladas y hay que hacer mucha fuerza para cortar, lo que las hace menos cómodas y más peligrosas. Ten en cuenta que la mayoría de cuchillas no se pueden cambiar, y muchas son difíciles de afilar a mano, así que un buen afilado de fábrica es esencial.
Pásate por una ferretería o tienda donde tengan cosas de cocina (no, el “todo a 100” no) y pide que te enseñen algunas.
Recuerda que puedes afilar la cuchilla con afiladores que quepan (si no es desmontable).
En cuanto a la forma de las cuchillas, habrás visto que las hay rectas y en V. Las que hemos probado en V hasta ahora hacen el corte mucho más difícil, por la forma y porque son dos cuchillas (más fricción, más resistencia…). Mucho mejor una sola.
Las mandolinas que tienen un pie o pata para mantenerlas levantadas son más cómodas y seguras que las que no lo tienen. Más que nada porque se apoyan en una superficie recta y no dependen de que tengas brazos de Schwarzenegger para mantener el mango en el aire mientras cortas. También estas suelen tener apoyo antideslizante y se mueven poco a o nada.
En cuanto al tamaño, mejor una mandolina con la que puedas cortar, por lo menos, berenjenas (a lo largo). Las pequeñas pues eso, puedes cortar zanahoria, calabacín, pepino… pero con una más grande ya puedes cortar de todo, incluyendo calabaza, sin tener que cortar mucho para que se adapten al ancho del utensilio.
Con una mandolina grande puedes cortar muy ricamente todo tipo de coles para hacer coleslaw en 5 minutos. Ahí lo dejo.
Sobre los materiales, los mejores van a ser siempre los más resistentes. Pueden ser de acero inoxidable enteras o acero y plástico resistente. Que no se vean endebles, que no se curven ni se doblen al hacer presión con los ingredientes, etc.
Por supuesto q se limpien fácilmente y que no se oxiden.
Los empujadores no son seguros en general. Parece que sí, pero dado que los ingredientes tienen diferentes texturas y tamaños, tienden a resbalar y a soltarse. Y encima se queda en ellos un trozo de tamaño considerable que no llegan a cortar (se queda en la parte interior del empujador). Si no quieres que tu ingrediente salga volando, tienes que hacer más presión que si lo sujetases con la mano. Así que no, no son una garantía de seguridad ni facilitan el trabajo.
Los guantes de cortar, mucho mejor. No todas las mandolinas vienen con ellos, pero los puedes comprar aparte.
Mira tallas y todo eso, te tienen que quedar bien ajustados, sin arrugas y sin que sobre por todas partes (porque eso te va a dificultar mucho el corte). Vamos, que sean cómodos.
Puedes mirar las instrucciones de los guantes también, pero la mayoría se lavan en la lavadora tranquilamente.
Y lo más importante: las mandolinas no son “para cortar patatas”
Vale que hemos usado patata para los vídeos de ejemplo, pero solo son eso, un ejemplo. Cortan todo tipo de verduras y hortalizas (mejor crudas, sí, no querrás una plasta) con las que puedes hacer desde ensaladas hasta casseroles tremendas. Algunos ejemplos:










¿Tienes una mandolina? ¿Piensas comprarte una? Cuéntanos 🙂


