Lasañables: calabacín


Lasañable: que se puede hacer en lasaña
Tengo que hacer una confesión: en mi casa nunca falta calabacín, pero ¿placas de lasaña o canelones? Siempre pasa lo mismo: voy a hacer una lasaña y cuando miro o no hay o quedan 2 o 3 tristes placas que no me llegan ni para media lasaña, así que utilizo en su lugar calabacín. Así que sí, para mí suele ser una cuestión práctica. Y de ser un poco olvidadiza al hacer la compra, pero bueno, es que al fin y al cabo las placas de pasta tampoco son una cosa imprescindible, pero el calabacín sí (las verduras y hortalizas en general), así que bueno, se aprovecha para esto y todo lo que se precie.
Pues la idea es esa: utilizar el calabacín en lugar de las placas de lasaña. Y es muy fácil, no necesitas nada especial savo un pelador, que seguro que tienes, ¿verdad? (si no tienes, cómprate uno, alma de cántaro). Elige calabacines largos y finos para que salgan más tiras. Y si son muy anchos, usa una mandolina. Te parecerá una tontería pero la mandolina es super útil para cortar cosas así finitas muy rápidamente y que queden todas iguales, así que apunta en la lista de trastos de cocina una mandolina también.


Pues cogemos nuestros calabacines (bien lavados) y empezamos a sacar tiras de arriba a abajo. Las primeras también se pueden usar, pero si no te mola porque las quieres todas iguales, pues las pones aparte y las picas todas juntas para añadirlas al relleno. Aquí no se tira nada 😉
Cuando llegues a un punto en el que el calabacín es demasiado ancho para tu pelador, dale la vuelta y haz lo mismo. Con un solo calabacín te saldrán suficientes tiras para una lasaña para 4, pero lo suyo es que tengas disponibles un par por si acaso.
Puedes usar las tiras tal cual, poniendo capas de tiras y capas de relleno, o bien hacer una super lasaña mega sabrosa dorándolas primero a la sartén. Sí, es un paso más y todo eso, hay que tener cuidado para que no se rompan… pero es que el sabor del calabacín bien doradito a la sartén es brutal. Hablamos de ello en los directos que hicimos hablando de bocadillos y cosas para llevar.


Para hacer esta lasaña hemos hecho las tiras de calabacín y las hemos ido poniendo en un molde, intercalando con el relleno.
¿Y qué lleva el relleno?
Muy fácil: un sofrito de cebolla, zanahoria y el calabacín que nos sobra, al que añadimos soja texturizada fina (como 1 taza y media), un par de cucharadas de salsa de soja, tomillo, perejil, albahaca y agua para que se haga todo junto, como explicamos en este artículo.
Y una vez todo fritito, el truqui para poder darle la vuelta al molde y que salga como en la foto: dos cucharadas de harina de trigo integral (y mezclar bien) + media taza de bebida de soja. Así nuestro relleno queda un poco pegajosillo y permite que lo chafemos bien al hacer las capas para compactarlo y que podamos cortar bien porciones sin que se desmorone todo o darle la vuelta al molde para servirlo en una fuente.
Así que capita de tiras de calabacín + capita de relleno bien aplastadita, y así hasta terminar el molde. Y al horno, a 200ºC durante 20 minutos, para que el calabacín quede bien tierno. Si lo doraste a la sartén este paso es totalmente opcional, pero si quieres puedes ponerle por encima una bechamel y gratinarla. Son ideas, ¿eh? 😉
¿Y esa salsa de tomate tan perfecta?
No tiene misterio: Hay que freír muy bien, y eso significa con bastante aceite (que cubra el fondo de la sartén) cebolla, pimiento rojo, ajo y sal, todo pasado por la batidora un par de minutos y después añadir el tomate, también bien batido hasta que se haga un puré bien suave. Que se fría todo bien hasta que parezca un poco sequillo (unos 30 minutos), añadir agua y remover. Y si queda un poco grumosa, pues le damos de nuevo con la batidora y listo! De verdad que es así de fácil hacer una salsa de tomate que se parezca a las de bote 🙂
Pues hale, ya tienes idea para tus próximas comidas. Y lo que te sobre lo puedes congelar y así te llevas la sorpresa cuando no tengas nada en la nevera o no te apetezca cocinar 😉
