Cocinamos la piel de la sandía


Nos hemos vuelto tó locas con el calor
Verás, la cosa empezó así: “huy qué sandía más maja”. 6,5 kilos rodando a casa (en realidad en brazos). Cada vez que pasas por la cocina parece que te llama y te cortas una buena tajada de sandía fresquita. Y cuando te la acabas, piensas “jo, tirar todo esto” mirando con incomprensión a esa piel dura y ese borde blanco que, cuando le metes un bocao, te fastidia toda la experiencia sandiíl.


Ya hemos hecho sandía al grill y hasta filetes de sandía, así que from lost to the river: vamos a ver si es comestible la piel de la sandía. En efecto, es comestible. Como las pieles de pepinos, calabacines y calabazas, con los que está emparentada.
Pero jo, es que esa cosa tampoco está buena, vale más tirarla… ¿o no?
En nuestra búsqueda de usos de la piel de la sandía hemos encontrado potajes, curris, banchan coreanos (subak muchim 수박 무침), kimchi de piel de sandía, piel encurtida, confitada… vaya, nos estábamos perdiendo una gran oportunidad de ponernos gochos y que la basura no apeste hasta la noche (aquí hay horarios para tirar la basura).
¿Y cómo contaría? ¿Como fruta? ¿Como verdura? Pues por lo que he podido ver por ahí, sería como comer pepino o calabacín, algo así. Tiene vitamina C y potasio entre otras cosas en cantidades pequeñas. Vamos, no te preocupes, que si tiras la piel no estás tirando lo mejor: lo mejor es lo rojito, ¿eh?
Llegó el momento… la cocinamos
¿Y cómo lo hacemos? Pues te vamos a explicar, para que hagas lo que quieras con ella.


Lo primero es tener una sandía. Da igual cuál, una que te guste. Con pepitas, sin pepitas, gigante, pequeña… Si está madura y bien buena, pues es lo suyo, claro.
Cuando llegues a casa con la sandía, ponla en el fregadero y lávala. Sí, ya sé que esto no lo hacemos nunca, pero la piel viene con mierda suciedad de lo más variadita, incluyendo manazas con las uñas negras y tus propias manos sucias.
Pero si la piel no me la voy a comer
Que me da igual si te la vas a comer o no. Cuando metes un tajo con el cuchillo estás desplazando toda esa mierda suciedad pa dentro. Así que hale, dale un bañito. La puedes frotar con un estropajo o con un cepillito. No le eches lavavajillas, jabón ni champú ni nada.
Escúrrela bien, sécala con un trapo y a la nevera para que esté fresquita.
Y vamos al tema.
Córtate una rodaja de sandía.
Cómete la sandía.
No tires la piel. Quita todo “lo rojo” que puedas con el cuchillo (si queda un poquito no pasa nada) y cómetelo también, claro.
Lava la piel bajo el grifo.
Ya tienes tu ingrediente listo. Si no lo vas a usar en el momento, puedes guardarla en la nevera envuelta en film. Úsala preferiblemente en menos de 24 horas.
Ahora que tienes tu piel de sandía…
Piensa que es como calabaza, pepino y calabacín, un híbrido de todo ello. Es decir, que necesita su tiempo de cocción y todo eso, la piel es un poco más dura y tal, pero por lo demás es exactamente igual.
Como hemos comentado antes, hay recetas casi de todo tipo con piel de sandía. Nosotros te vamos a enseñar una forma muy fácil y que seguro que te mola:
Tacos de piel de sandía
Esto va a ser muy fácil:
- Corta tu piel de sandía en lonchitas a lo ancho, que no sean finas como un folio ni gruesas, como si fuese calabacín. Si lo haces con una mandolina, en medio minuto lo tienes hecho.
- Calienta en una sartén un par de cucharadas de aceite (o menos, según la cantidad de piel de sandía que tengas) a fuego medio-alto.
- Echa tus trocitos y menéalos bien. Espolvorea con un poquito de sal. Una pizca, ¿eh?
- Ponle ajo en polvo (un poquito, como 1/8 de cucharadita) y orégano (también un poquito).
- Saltéalo y muévelo de vez en cuando para que se haga bien por todas partes.
- En unos 5 minutos verás que se dora, sobre todo por la parte más cercana a la piel.
- Dóralo un poquito más, que quede tierno.
- Prueba un trocito (sopla, que quema). Si la piel está un poquito dura, saltéalo un par de minutos más. Puedes bajar un poquito el fuego si ves que se tuesta mucho.
- Apaga el fuego y echa por encima 1 cucharadita de humo líquido. Sí, haznos caso. Mézclalo bien y sácalo.
- Prueba un trocito y flipa. No te lo comas todo, que hay que hacer los tacos.


Para los tacos necesitas taco shells (los crujientes) o tortillas para tacos, y el relleno que quieras (además de la piel de sandía). Nosotros hemos puesto una hoja de cogollo de lechuga, pimiento verde, cebolla morada y tomate, todo en daditos, y cilantro picadito por encima.
Hale, ¡listo!


¿Pero eso está bueno?
Nos ofendes con esa pregunta. ¿Acaso subiríamos algo que estuviese asqueroso? Todo lo que ves que hacemos aquí nos lo comemos, nada va a la basura. Y si lo subimos es porque merece la pena probarlo, ya que nos hemos puesto como el tenazas.
¿A qué sabe?
Como a calabacín tostadito, con una textura un poquito más tersa. También dependerá de las especias que pongas, pero la piel, de por sí, una vez cocinada, no sabe nada amarga.
Si haces kimchi con ello, pues sabe como a kimchi de pepino.
Si haces un curry, pues a curry de verduras.
¿Se puede hacer al horno?
Sí, perfectamente. De hecho dejándola un ratito queda crujiente (cortada como patatas fritas por ejemplo).
¿Y se puede congelar?
La verdad es que no lo recomendamos porque la parte blanca se queda después, cuando lo descongelas, bastante blandurria. Y no es plan. Pero oye, que si lo que quieres es que quede así porque la vas a usar en un sofrito o un potajazo, ¡pues adelante! Recuerda siempre protegerla bien para evitar quemaduras por frío.
¿Es esta la comida del futuro?
Y yo qué sé. Que tenemos cientos y cientos de cosas para comer, no solo pieles de sandía. Lo que sí molaría es que en el futuro usásemos más partes comestibles de los vegetales.
