Cómo cocinar legumbres que no sea en potajes
Por fin hemos llegado a ese punto en la historia en el que tenemos claro que las legumbres no son solo para los potajes, que son ingredientes que podemos transformar de un montón de maneras y hacer de todo con ellas.
Tanto si eres fan de los potajes como si no, siempre está muy bien saber cómo cocinarlas para ir variando e introduciendo estas maravillas en cualquier plato. Aquí somos muy fans de las legumbres porque tienen de todo: proteínas, vitaminas, minerales y saborzaco.
Así que te vamos a enseñar algunas formas de usar las legumbres sin tener que depender siempre de platos de cuchara. Y te valen también para las legumbres de bote.
¿Hay que cocerlas siempre?
Pues es conveniente porque están duras como piedras, PERO, como todo, tiene su excepción, y es que podemos dejarlas en remojo y después cocinarlas de otra forma que no sea cocidas. Vale, saltearlas no es una opción, pero sí lo es triturarlas, hacer croquetas con ellas y freírlas, que es lo que hacemos para el falafel.
Para legumbres duras como garbanzos y alubias siempre es conveniente un remojo previo de al menos 8 horas, porque así las ablandamos antes de cocerlas (reduciendo el tiempo de cocción) y además desactivamos parte del ácido fítico y esas cosas de antinutrientes y compuestos que dan gases.
Una vez remojadas podemos hacer falafel con ellas, o masa de pizza:
Para el resto de usos necesitaremos ablandarlas más, sobre todo cuando se usan enteras, y para eso no hay nada mejor que usar una olla exprés: reduce tanto el tiempo de cocción que apenas te das cuenta. Bueno, claro que te das cuenta, pero que en lugar de 2 horas son 20 minutos.
En patés vegetales
Si algo bueno tienen las legumbres es que como son cremositas por dentro podemos hacer patés, cremas y dips (untables) vegetales con ellas en cosa de 5 minutos (si ya tenemos legumbres cocidas). El hummus es el más famoso, y no me extraña, es que está tan bueno que me lo como a cucharadas. Vale, confieso: a veces sin cuchara ni nada.
Tostaditas y crujientes
Hay muchos alimentos que si los calentamos y deshidratamos debidamente se ponen crunchy deliciosos. Los garbanzos, por ejemplo, son de los más fáciles de hacer. Y luego los puedes usar de croutons, como snack o para echar un puñao en tu ensalada. O en lo que te dé la gana.
En ensaladas
Pues por qué no. Ahora que sabemos que hay vida más allá de la lechuga-tomate-cebolla es hora de experimentar con todo lo que tenemos por la cocina, y una de esas cosas son las legumbres cocidas.
Quedan muy bien en todo tipo de ensaladas, y da igual que uses judías, lentejas o garbanzos, a todas ellas les van guay un montón de aliños, es casi imposible equivocarse.
En boles y platos combinados
Qué mejor que usar legumbres como la parte proteica. Es lo más barato, sencillo y riconudo. Elige las que más te gusten, cocidas en casa o de bote, escúrrelas y estarán listas para usar. Ojo, que también puedes saltearlas antes si quieres.
Salteadas
Las legumbres, una vez cocidas, se pueden saltear como cualquier otro ingrediente #magia
Escurre bien tus legumbres cocidas y saltéalas con verduras, verás qué platazo más rico. Y encima, si quieres, te lo puedes meter en tacos o en tortillas:
En masas y bases
Como comentábamos más arriba, puedes usar tus legumbres para hacer masas de pizza o usar esas mismas bases como pan plano. En el caso de las lentejas rojas no es necesario cocerlas, pero cuando se trata de legumbres más grandes como las judías, pues sí. Porque es que si no no se va a cocer bien la masa.
En albóndigas y hamburguesas
Las legumbres son las reinas de esta categoría. Como son cremositas y están tan buenas, las puedes usar para hacer tus propias albóndigas vegetales, y si las chafas, ya tienes hamburguesa. Hale, más fácil imposible:
¿Y a ti cómo te gusta comer legumbres? ¿Con cuchara? ¿Con tenedor? ¿Con las manos? Cuéntanos tus secretos más inconfesables.












