Compramos una “carne vegetal” viejuna
¿Creías que las “carnes vegetales” eran un invento ultra moderno? ¡Qué va! ¡Son más viejas que la pana!
Y en muchos herbolarios y tiendas de dietética seguimos encontrando un fósil viviente: la carnita vegetal.
Te vamos a enseñar qué es y cómo se usa para que flipes.
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¿Qué es eso?
Hace muchos años, antes de que hubiese bebidas vegetales en los supermercados, podías encontrar en herbolarios y en algunos supermercados (en la sección de “dietéticos”) unas extrañas latas llamadas “Carnita“. Igual te suena el diseño antiguo:

Son latas pequeñas, de 300 gramos, con esa presentación en el frontal que daba a entender que se podía lonchear… pero por aquel entonces no tenía abrefácil y al abrirlo con un abridor por ambos lados y apretar lo que pasaba es que se destrozaba. Decepción.
También había otra, que solía estar a su lado, llamada “Viandina“, de Diet-Radisson, que tenía casi la misma composición pero sin canela:

La más fácil de conseguir era la Carnita y era una de esas cosas “especiales” que las personas vegetarianas y veganas (sobre todo, pero no únicamente) compraban de vez en cuando por cambiar un poco.
Estamos hablando de los dosmiles (y años anteriores), y no, no había ninguna carne vegetal “húmeda” en el mercado en España, solo estas dos. También había soja texturizada (menos mal), tofu y tempeh en herbolarios, y básicamente eso era todo. Alguna hamburguesa a precio de oro que sabía a puré de verdura, si acaso.
Pero no, ni doscientos tipos de carnes vegetales, ni embutidos vegetales ni salchichas ni leches (no, leches vegetales tampoco). Si querías algo un poco diferente, tenías que experimentar tú en casa con lo que pudieses encontrar, que tampoco era mucho (gluten de trigo, alguna harina “especial”… y poco más).
¿Y cómo que había esto?
No sé si viste nuestro post sobre el libro de recetas vegetarianas de Ignacio Doménech (si no es así, ya estás tardando):

En 1904 ya teníamos sociedad vegetariana y personas vegetarianas, y no se extinguieron ni desaparecieron de golpe, simplemente las circunstancias fueron cambiando (ya sabes, guerra civil, posguerra, dictadura…) y el vegetarianismo no fue una prioridad en España. Se fue quedando en “stand-by” hasta que en los 70 y 80, con la mejora de las condiciones de vida, resurgió con más fuerza (poquita, pero algo más).
En el post te contábamos que en 1912 se vendían carnes vegetales como “Protose” y “Nuttose” (ve a ver el artículo, venga, que te esperamos), y si nos fijamos en la composición, la Carnita Vegetal es la sucesora de estos productos:
Protose
(Battle Creek, después Kellogg’s)
Gluten de trigo, agua, cacahuetes, aceite de soja, 2% o menos de salsa de soja (agua, sal, proteína de soja hidrolizada, sirope de maíz, color caramelo), extracto de levadura, sal, proteína hidrolizada de soja y trigo, vitaminas y minerales.
Carnita vegetal
(Santiveri)
Agua, gluten, soja, almendras, harina de trigo dextrinada, sal
marina, hidrolizado de proteínas, aceite vegetal, autolizado de levaduras y
canela.
Viandina
(Diet-Radisson)
Agua, gluten de trigo, soja, almendras, harina de trigo dextrinada, sal marina, hidrolizado de proteínas, aromas y aceites vegetales (girasol y oliva).
Es decir, una “carne vegetal” con una composición similar, utilizando almendras en lugar de cacahuetes, y sin ennriquecer con vitaminas y minerales.
Y la gracia es que no han cambiado la composición ni la forma de fabricarlo… así que es un fósil viviente. Nosotros la hemos comprado para hacer este post, pero ¿se sigue vendiendo tanto? ¿os gusta? Si eres fan de la carnita, queremos saberlo 😛
¿Y a qué sabe eso?
Pues… seguramente a nada que ya hayas probado. Tiene un aire a seitán y un regusto importante a canela, sobre todo cuando lo cocinas ccn caldos.
En cuanto a la textura, sería como un seitán muy blandito que se puede deshacer con las manos. Nada que ver con las “carnes vegetales” actuales, que están más curradas en textura y sabor, tanto si son “no-pollo” como salchichas vegetales. De hecho en textura sí se puede parecer a algunas salchichas veganas, pero en tamaño grandote, claro.
¿Y tiene algo que me interese?
Por 100 gramos tiene 6 gramos de fibra y 19,5 gramos de proteínas, que está super bien. Eso sí, tiene 1,2 gramos de sal (se considera a un producto “alto en sal” cuando tiene más de 1,25g por cada 100 g), así que cuidadito al cocinarlo, no le eches sal y no te pases con las salsas saladas (por ejemplo la de soja).
Parece una buena fuente de proteína, pero cuidao porque no sale muy barato: entre 4 y 4,50€ por envase, que lleva 300 g. Eso significa que te sale a 13,33 – 15€ el kilo (lo mismo que cuestan algunos frutos secos). Tienes opciones más baratas como el tofu (depende de dónde lo compres, entre 2,5-13€ el kg), tempeh (12-13€ el kg) o la soja texturizada (6-10€ el kg). Ante la duda, si no sabes si algo es “caro” o “barato”, calcula su precio por kg y compáralo con alimentos similares.
¿Cómo se usa?
Vamos a abrir una lata y así lo ves mejor:

Tiras del abrefácil y es inevitable llevarte por delante un cacho de carnita. No pasa nada. Ese trozo arrancado te da una idea de la textura que tiene. Es firme, no es un paté.
Como tiene abrefácil en ambos lados, puedes abrirlo por donde quieras. Para que salga (más o menos) entero, abre ambos y empuja (con la tapa) para que salga por el otro lado.
Antes lo tenías que abrir con el abrelatas y no se podía sacar bien, así que lo que solíamos hacer es meter el cuchillo, hacer unos cuantos cortes aleatorios y sacar trozos como buenamente podíamos.

Lo malo de abrirlo por los dos lados es que al guardarlo tienes que taparlo bien con film, pero bueno.
Las marcas que tiene el bloque son las que hacen los bordes de la lata al ir presionando.
Sacándolo así puedes hacerlo como en la sugerencia de presentación, que te lo ponen ahí como filetillos con salsita.

Si te fijas, las partes cortadas a cuchillo son lisas y con algunas burbujitas que lo hacen esponjoso, mientras que las partes arrancadas tienen una textura más carnosa. Ojo a esto. Si quieres que se parezca más a las carnes vegetales de ahora, despedázalo a mano en lugar de cortarlo. Se deshace igual que este seitán tipo kebab que hicimos:

Puedes cortarlo como quieras, según lo que vayas a hacer con ello.
En lonchitas está guay para bocadillos también, y no hay que cocinarlo si no quieres, viene ya hecho.
En trozos, para salteados, guisos, potajes, etc.
Picado a mano para albóndigas, boloñesa, hamburguesas, etc. No lo piques con la batidora salvo que quieras una masa pegajosilla.
Métodos recomendados:
Crudo
Pruébalo crudo primero. Si te mola, no tienes por qué cocinarlo más. Cortas y comes.
A la plancha o salteado
Es como mejor queda. Una pizquita de aceite y que se dore. Tarda poquito.
Frito
Con más aceite, queda crujientito por fuera y tierno por dentro.
Asado
Preferiblemente en trozos grandes o incluso entero, porque si asas trozos pequeños se resecan y se pueden acabar quemando.
Al microondas
Si solo quieres calentarlo, en 1 minuto lo tienes.
No recomendamos:
Al vapor: ¿para qué? Si quieres calentarlo, mejor al microondas o a la sartén. Al vapor queda muy blando.
Hervido: no tiene sentido hervirlo salvo que sea porque estás haciendo un guisote o algo así. Cuando lo hierves se pone muy blandito. Es preferible dorarlo antes de añadir el líquido para que tenga mejor sabor.
Hacemos una receta de ejemplo
Como sabemos que es más fácil practicando, te vamos a enseñar a hacer una receta muy tuneable, mira, mira:
Guisote de romanescu y carnita vegetal
Ingredientes
- 1 cebolla de primavera o una chalota, por ejemplo
- 3 cucharadas aceite de oliva
- ½ Romanescu tenemos un post sobre esta cosa
- 200 gramos carnita vegetal 2/3 de la lata
- 1 cucharadita tomate concentrado también vale salsa de tomate
- 2 cucharadas salsa de soja
Especias y hierbas
- ½ cucharadita hierbas provenzales o un mix que te guste
- 2 hojas laurel
- algún mix de especias que tengas por ahí para barbacoa, para setas… lo que tú quieras
Instrucciones
- Esto va a ser super fácil.Pica la cebolla de primavera, chalota o lo que tengas, que da igual. El caso es que quede guay sofritito.Ponlo en una sartén alta o un wok con el aceite a fuego medio-bajo.
- Mientras se sofríe eso, deshaz el romanescu en arbolitos, y si hay alguno grande, córtalo por la mitad.Corta la carnita vegetal con el cuchillo o deshazla a mano. Lo que más te guste.
- Añade a la sartén la carnita vegetal y saltéalo para que se dore.
- En un par de minutos, añade los arbolitos de romanescu y sube un poco el fuego, que vamos a dorarlos un poquito, porque queremos super sabor, ¿verdad?
- Cuando empiece a dorarse añade las especias que te salgan del alma. En serio, las que tú quieras. Mézclalas, usa las que no usas nunca, dale caña a esos "sazonadores" que tienes por ahí.Tampoco te pases, ¿eh? con 1/2 cucharadita en total, te vale.Pon el tomate concentrado en el centro para que se dore un pelín.Echa la salsa de soja y saltéalo todo bien para que se mezcle.
- Pon la hoja de laurel y echa agua (del grifo, normal y corriente). ¿Cuánta? Pues lo suficiente para que cubra las 3/4 partes de todo. No hace falta que esté nadando en caldillo.Sube el fuego y cuando enmpiece a hervir (hará "chup-chup") ponlo a fuego lento.
- No te quedes ahí mirando, puedes hacer otras cosas.
- En unos 10-12 minutos habrá reducido bastante y olerá de maravilla.
- Si quieres que tenga un caldo espesito y rico, pon en un vaso (o una jarra de cerveza, que nos da igual, pero en un vaso te será más fácil) 2 cucharaditas de harina de trigo integral (también vale de avena, ¿eh?) y un chorrín de agua. Remuévelo rápidamente con una cucharita. Si se hace un engrudo, echa un poquito más de agua y remueve. Tiene que quedar como nata líquida o algo así, pero no te preocupes porque no es muy importante la textura, lo importante es disolver bien la harina.Hale, echa la mezcla a la sartén y remueve. Apaga el fuego cuando esté espesito y sírvelo, que ya está. Sí, ya está, en serio.
Notas
Con esta receta te sale guisote para 3-4 personas, así que arreando 😉

