Alcachofas de lata: de “puaj” a “¡omg!”
Estamos en plena temporada de alcachofas y da gusto verlas, ¿eh? Lo que igual no te da tanto gusto es prepararlas porque no te apetece andar cortando y tirando mientras tus alcachofas se amarronan. ¿Y cuando no es temporada, qué? Por muchas ganas que tengas, no hay. Pues para ambos casos tenemos una solución que está muy bien: las alcachofas de lata o de bote.
¿Qué son?
Alcachofas. Vale, sí, eso es obvio. Pero te preguntarás por qué tienen ese aspecto, olor, color, cómo caben todas ahí dentro…

Pues verás, las alcachofas que venden envasadas ya han sido peladas, lavadas y cocidas. Dependiendo del tamaño de las alcachofas que hayan usado cabrán más o menos en la lata o bote, por eso suele poner en el frontal el número de unidades por bote, y muchas veces también el calibre (grandes, pequeñas).
Para poder envasar y conservar durante mucho tiempo las alcachofas tenemos que hacerles algo, no puedes cogerlas frescas y meterlas en botes (si es que encuentras alguno en el que quepan más de 3) y ya está.
Si las limpiamos de hojas duras, les quitamos el tallo y dejamos lo que más nos gusta, que son los corazones (el interior), ya tenemos mejor tamaño para guardarlas, ¿verdad?
Pero si las guardamos así se van a poner negras porque cuando cortas las alcachofas y las expones al ambiente, se oxidan. Así que cuando las cortamos las solemos dejar en agua con limón hasta que terminamos y las cocinamos. Así nos duran un poquito más, pero no podríamos guardarlas en agua con limón durante meses porque se nos pondrían malas.
Si las cocemos, aunque sea brevemente, lo justo para enternecerlas, y justo después las envasamos al vacío con agua, sal y zumo de limón, sí nos durarán mucho más.
Pues eso es lo que se hace para las latas y botes de alcachofas.

¿Por qué están tan blanquitas?
Porque se pelan y preparan rápidamente, se hierven y se envasan con algún acidulante (como el ácido cítrico del zumo de limón). Y si quedan hojas negras, se retiran.
Cuando hervimos las alcachofas pierden bastante color (además de textura y sabor), así que es normal que sean más blanquitas que cuando las hacemos en casa asadas, al vapor o a la sartén.
La verdad es que el hervido no es la mejor forma de cocinar las alcachofas porque pierden esa textura que tanto nos gusta y ese rango de sabores que… madre mía qué delicia. Lo que no significa que las cocidas no sepan a nada, pero definitivamente tendrán menos sabor.
¿Por qué saben “a verduras de lata”?
El culpable es el agüilla en el que viene. Ese líquido que acompaña las conservas se llama “líquido de gobierno“, y puede ser agua con sal o con más cosas, aceites, vinagres, etc.
Los líquidos de gobierno son siempre comestibles, si no no podrían estar en contacto con la comida. Sí, el líquido viscosillo de los garbanzos también, y de hecho lo llamamos “aquafaba“. Otra cosa es que lo quitemos o incluso que lavemos las verduras o las legumbres tras sacarlas del bote para eliminarlos por algún motivo. Por ejemplo en el caso de las legumbres, cuando queremos que queden sueltecitas, pues es normal que las lavemos, porque su líquido de gobierno es viscosete y crea una capita sobre la legumbre que favorece que se peguen cuando las salteamos por ejemplo.
También es comestible el líquido de gobierno de las alcachofas de lata, por supuesto, otra cosa es que te apetezca pegarle un trago (el té está más bueno, pero es cuestión de gustos). O usarlo para algo. Si te van a sobrar, deja el caldillo, que te ayuda a conservarlas aunque hayas abierto la lata.
¿Qué lleva el líquido ese?
Casi todas las latas y botes de alcachofas que encontraremos en el mercado tendrán lo mismo: agua, sal y ácido cítrico (acidulante y antioxidante, ya sabes), pero también pueden llevar ácido ascórbico (vitamina C, también antioxidante). La cantidad de sal no suele ser grande (menos de 0,80 g por 100 g de producto), y los acidulantes y antioxidantes también vienen en cantidades pequeñas, lo justo para conservar las alcachofas (no, el líquido de gobierno no es una buena fuente de vitamina C).
Por eso las alcachofas de lata tienen ese sabor ácido. Es que vienen en agua con ácido cítrico.
¿Y qué se puede hacer para que no sepan tanto así?
Pues aquí viene el truco del almendruco: no vale solo con tirar el líquido, porque las alcachofas siguen impregnadas de ello. Tenemos que lavarlas un poquito. ¿Y cómo lo hacemos sin que se rompan? Pues muy fácil:
- Tiras el caldillo.
- Llenas un bol o una cacerola con agua.
- Echas dentro las alcachofas.
- Le das unos meneos con la mano.
- Tiras el agua.

¡Así de fácil! De hecho, si quieres neutralizarlo un poquito más, puedes echar un poquito de bicarbonato al agua (pero poquito, una pizca, lo que te quepa entre los dedos). Si te pasas echando bicarbonato van a saber fatal. Así que cuidao.
¿Y se puede hacer algo con la textura?
Sí, claro. Algo, ¿eh? no van a cambiar super drásticamente.
Ahora que has lavado tus alcachofas, ponlas a escurrir boca abajo encima de un trapo o papel de cocina. Un rato sirve (10 minutos por ejemplo, no las dejes ahí hasta pasao mañana).
Al eliminar toda el agua que podamos, cuando las cocinemos no se van a cocer tanto en su jugo, si no que van a tender a secarse un poco y dorarse mejor, lo que hace que la textura sea más entera y queden más chulas.
Así que ya sabes:
Primero, lavar.
Segundo, escurrir.
¿Hay diferencias entre marcas?
Pues sí. Cada una usa las alcachofas que les parecen (que no solemos saber cuáles), las cortan hasta cierto punto, las cuecen durante x tiempo… Así que es normal que las de una marca sean más blandas, las de otra más enteras… También varían las proporciones del líquido de gobierno (que tampoco lo especifican).
También hay diferencias si son corazones de alcachofa enteros o troceados. Es más fácil que se te deshagan si son troceados, pero eso a tu gusto, claro. Normalmente enteros salen ligeramente más baratos (hasta 1€/kilo).
Si sueles usar una marca concreta, notarás diferencias cuando uses otras, aunque tampoco van a ser diferencias brutales, vaya.
¿Y ahora qué hago con ellas?
¡Cocinarlas como quieras! O no cocinarlas, comértelas así, que ya están hechas. Te las puedes comer como ensalada (o en ensalada), con salsas o como te dé la gana.
A la plancha quedan genial y les puedes poner las especias que quieras. Las puedes mezclar con otras verduras, agregar en arroces, en guisotes y en platos de pasta. Las puedes hornear con más ingredientes porque no se van a resecar y quemar… vamos, que las uses sin miedo.
Nuestra sugerencia
Como siempre te damos alguna idea para usar los ingredientes que te enseñamos, aquí no va a ser menos.
Así que te presentamos las “alcachofas de mar“.
Para hacerlas vas a necesitar un bote de corazones de alcachofas enteros, alga nori (la de hacer sushi), harina de garbanzos y cuatro cosas más.
Alcachofas de mar
Ingredientes
- 1 Lata Corazones de alcachofa Si vienen 8-10, guay.
Para el saborcito
- ½ lámina alga nori sí, la de hacer sushi
- 1 cucharada semillas varias machacaditas por ej. lino, sésamo, chía, etc.
- ¼ cucharadita perejil de bote, picado
Para el rebozado
- 1 taza agua
- 4 cucharadas harina de garbanzos
- 3 cucharadas harina de trigo normal y corriente
- 1 cucharada almidón de maíz (maicena)
- ¼ cucharadita gasificante levadura de repostería, gasificante o polvos de hornear
- ¼ cucharadita ajo en polvo
- ¼ cucharadita cebolla en polvo
- pizca sal
Para freír
- Aceite de oliva virgen o aceite de girasol alto oleico
Instrucciones
Preparar las alcachofas
- Primero vamos a seguir los consejos que hemos visto en el post:
- 1. Tirar el líquido de la lata.2. Lavar las alcachofas.3. Escurrir.
- Mientras escurren, vamos a hacer una mezcla guay para darles sabor.
La mezcla de sabores
- Coge tu media lámina de alga nori y tuéstala hasta que esté crujiente. La puedes pasar por el fuego si tienes cocina de butano, o en una sartén sin aceite. Tiene que estar tostadita y crujiente.
- Deshaz la nori con las manos, se hará casi polvillo, en un recipiente. Procura que no haya trozos grandes.
- Añade 1 cucharada de semillas varias machacadas o un poco molidas. Nosotros hemos puesto un poco de sésamo, chía y lino.
- Añade también el perejil y mézclalo todo.
- Corta las alcachofas por la mitad (a lo largo, no a lo ancho) y pásalas por la mezcla. No hace falta rebozarlas con ella, con que se les pegue un poco por un lado es suficiente.Ve dejándolas en un plato.
Vamos a hacer el rebozado
- En un bol o un recipiente similar (un tupper también vale, por supuesto) pon el agua, las harinas, el gasificante y las especias y bátelo bien con un tenedor hasta que quede una cosa cremosilla sin grumos.
¡A freír!
- Pon aceite en una sartén, suficiente para cubrir el fondo. No vamos a hacer una fritura profunda. Caliéntalo a fuego medio-alto.
- Cuando el aceite esté caliente (que si le cae un poquito de masa empieza a freírla), pasa cada alcachofa por el rebozado (usa el tenedor) y ponla en la sartén.Pon las que quepan dejando un poquito de espacio entre ellas. Verás que el nivel del aceite sube un poquito.
- Hazlas unos 3 minutos por cada lado: que se doren y queden crujientitas. Si ves que se hacen demasiado rápido, baja un poquito el fuego. Y si no se doran ni para atrás, sube el fuego.
- Ahora importante: sácalas con una espumadera a una rejilla o a un colador para que escurran. Es mejor esto que ponerlas en un plato con papel de cocina porque así se mantendrán crujientitas y no blandengues.
- Cuando termines de hacerlas todas, sírvelas. Con limón, por ejemplo.
Notas

- Lo filtres (cuando se enfríe, cuélalo con un colador fino).
- No lo quemes (que no humee, por favor).
- Lo guardes en un lugar fresco y seco, lejos de la humedad, y lo utilices preferiblemente en menos de 1 mes (para evitar que vaya generando sabores raros).






