Cómo meterle mano a las alcachofas
Sácales todo lo bueno


Las alcachofas son cabezas florales, así que vamos a aprender a ser unos/as buenos/as comeflores.
Para empezar ve a la frutería/verdulería y compra alcachofas que estén bien verdes y prietas. Que no estén negras, que se vean bonitas, como si te las fueras a comer, que va a ser que sí.
Cuando llegues a casa lávalas bien bajo el grifo. Vamos a ver qué tenemos que hacer con ellas para poder cocinarlas. Antes de empezar llena de agua un bol grande y ponle un buen chorro de zumo de limón. Ahí iremos dejando las alcachofas que limpiemos para evitar que se oxiden y se pongan marrones.


Primero corta un poco el tallo, que seguro que tiene un buen palo. Suelen ser muy leñosos, pero la parte cercana a la cabeza es más tierna y está buena.
No quites todo el tallo, solo un trocito. Que dejes un trozo, que está bueno, no lo cortes al ras.


Quita las brácteas (hojas) exteriores que veas más duras. No hace falta que la dejes totalmente pelada.




Corta y quita la punta, donde se concentran las partes superiores duras de la mayoría de hojas. Sí, son comestibles, pero después se te harán bola y parecerás un rumiante. Así que mejor las quitamos.


Aunque ya se pueden cocinar una vez quitadas las partes duras, puedes cortarlas por la mitad o en cuartos.


Lo suyo es quitar estos pelitos porque son duros y amargos. Si dejas crecer la alcachofa esos pelos se convertirán en la cabeza morada del cardo, lo que es la flor en sí.
En algunas alcachofas apenas hay. En las muy maduras y abiertas hay un montón y se te quedarán casi huecas.


Una vez cortadas y limpias ve dejándolas en tu bol o bandeja con agua y limón mientras preparas las siguientes.
Y con esto ya tenemos listas las alcachofas para hacer lo que nos apetezca con ellas, que espero que sea cocinarlas.
Si no tienes pensado hacer nada concreto, puedes blanquearlas unos minutos y congelarlas.


Alcachofas hervidas
Pon a hervir abundante agua con limón (un buen chorro, espachurra medio limón sobre el agua) y una pizca de sal (un pellizquito).
Cuando entre en ebullición fuerte mete las alcachofas, baja un poco el fuego y que se cuezan durante 20 minutos.
Al vapor es lo mismo, unos 20 minutos, y quedan prácticamente igual.
Quedarán como las de la foto, super tiernas y enteras. Se pueden comer así o cortarlas y saltearlas.
Alcachofas salteadas
Como nos han sobrado alcachofas hervidas de la comida, las hemos cortado y salteado con aceite de oliva, tomillo y ajo a fuego medio-alto hasta que han quedado doraditas. Huelen estupendamente y saben mejor aún.
¿En serio necesitas receta para esto? 😉


