¿Qué es la avena esa tan famosa?
Están por todas partes, acaparan estantes de todos los supermercados, se exhiben sin pudor en millones de cuentas de Instagram, hoy hay herbolario o tienda de dietética que no tenga, y Google nos devuelve más de 3 millones de resultados. Los copos de avena o avena en copos (sí, es lo mismo, dejad de preguntarnos) sin azúcar, sin colorinchis, sin sabores, sin ná más que los copos, llegaron para quedarse. Y menos mal, porque anda que no son una cosa normalísima en medio mundo (o igual menos de medio).
Os vamos a contar un poco qué son, de dónde salen y cómo se usan.
Primero fue la avena
La avena es un cereal. Hasta ahí llegamos, ¿no? en la foto de arriba son esas ramitas con cositas colgando, así de color paliducho. Te sonará porque, sobre todo por la meseta, en cualquier terruño crece como una mala hierba una variedad de avena. La que se usa para alimentación no es esa, es otra que hace más granos y más grandes. Por los alrededores de Madrid hay muchos campos de cereales, por si queréis ver alguno “en directo”. Que sí, que en tu pueblo también hay. Ea, ea.
Bueno, pues eso, que la cultivan, se hace grande, y cuando la semilla está madura se seca toda la planta, se recoge y se procesa. La pielecilla esa de fuera se quita porque no es muy comestible (es como masticar una hoja de alcachofa vieja finita) y nos quedamos con el grano entero, al que llamamos “integral” porque es muy íntegro él.

Una vez el grano está limpito se utiliza para muchas cosas, y una de ellas son los copos de avena que tanto nos gustan.
También se puede comprar avena entera. Yo compré un paquete en un supermercado chino (y lo he visto en más sitios, ¿eh?) y de ahí saqué para hacer la foto. Como cualquier otro cereal, está duro como la pata Perico y hay que cocinarlo para poder comerlo.
La avena se convierte en copitos
Pues para que la avena pase de esa forma, que parece arroz largo o algo así, a los copos, hay que procesarla.
¿Quéeeeeeeeee? ¿Me estás diciendo que los copos de avena son un procesado? Sí, y te lo digo mientras me como una cucharada de gachas de avena con bebida de soja. Procesado no significa “malo”, significa que han tenido que hacerle algo para que te lo puedas comer. El aceite de oliva también es un procesado. Y el tofu. Y lo que haces tú en tu casa con las verduras (eso de cocinar) también es procesado. Respira, venga, que no ha sido para tanto.
¿Qué hacen con ella? Para que quede en copitos hay que aplastarla. Pero si aplastas los granos así tal cual lo que obtienes es harina de avena (y trozos de avena), así que se le da un tratamiento térmico (al vapor normalmente) para que se ponga blandita, y entonces la esplochan aplastan. Pero hay dos tipos de aplastado:
Avena en copos – avena en copos entera – rolled oats
Tienen este aspecto:

Una vez hecha al vapor la avena, se aplasta tal cual, entera, y queda con esa forma. Son copos gruesos y hay que cocinarlos un poco antes de comerlos porque son un poco duretes.
Los venden en herbolarios y tiendas de dietética.
La ventaja que tienen es que se cocinan rápido y quedan con texturita. Vamos, que conservan la forma. Si los cocinas de más y los remueves mucho, pues no. Esto no es malo, ¿eh? Para hacer albóndigas, milanesas y cosas así está guay porque quedan más carnosas que con los otros copos (y eso que con los finitos quedan guay).
Puedes echar un puñado de estos copos a las sopas cuando las estés haciendo, a modo de tropezoncillos. También espesarán un poquito el caldo (depende de la cantidad que añadas). También valen para hacer gachas, porridge y todo eso. Vamos, los mismos usos de la finita.
Los copos finitos de moda – avena instantánea
Estos son los “normales y corrientes”, los que usamos para todo, los que venden en todos los supermercados. Vamos a verlos de cerquita:

Son más pequeñitos, irregulares y ligeros. ¿Y eso por qué? Después de hacerle el precocido a la avena para poder aplastarla, no se aplasta aún, si no que se deja enfriar (esto estabiliza los almidones entre otros componentes) y secar y entonces sí se presionan. Quedan trocitos más pequeños, que sí se pueden comer directamente, aunque están bastante secos, no recomiendo meterse una cucharada tal cual, mejor mojarlos un poquito. Vamos, digo yo.
Por eso cuando os decimos que hagáis porridge de un día para otro no decimos nada de cocer la avena: ya está hecha. Es integral, absorbe líquido y se deshace. Queda pringosita (dependerá de la cantidad de líquido que uses, claro) y suave. Si la cueces con el líquido, entre el que absorbe y el que se evapora acabas con unas gachas más espesitas, y si remueves bien y eso, una pasta más bien dura que está tremenda para albóndigas y hamburguesas. Por supuesto funciona muy bien para mezclar y cohesionar masas cuando llevan trocitos que no se pegan (en las hamburguesas por ejemplo).
Algunos ejemplos de uso:
Hale, ahora que sabes más sobre la avena en copos, seguro que os hacéis mejores amigas 🙂





