Un truqui para comer más legumbres
Si quieres comer más legumbres y de paso pasarte al lado sostenible, pero te cuesta y no sabes cómo, te vamos a dar un truqui que fijo que te mola.
Y el truco es…
¡Legumbres pequeñitas!
Sí, a ver, no es porque sean pequeñitas, si no porque tienen ventajas prácticas sobre las más grandes (judías, garbanzos y esas cosas).
Lo que te proponemos es usar una legumbre pequeñita y que se hace rápido junto con el arroz, que sabemos que te mola. Vamos a explicarlo.
La legumbre pequeñita
Si viste nuestros posts sobre la cocina india, te sonarán. Incluso puede que las hayas probado.
Es “urad dal“, las que venden en supermercados, pequeñitas y verdes (a veces como “soja verde” pero no es soja), pero peladas y partidas. Hay urad dal blanco y amarillo, y ambos son judías mungo.

Lo puedes encontrar en tiendas indias y árabes en paquetes de 250g a 2kg y no son caras. Además rinden bastante.
Pues bien, al ser una legumbre pequeñita, pelada y partida, se hace mucho más rápido que, incluso, las lentejas rojas, y queda al dente, no se deshace.
Además tiene un sabor muy suavecito y una textura entre arroz y trigo, no tiñe el agua ni los demás ingredientes, no se pone plastoso… vamos, todo ventajas, ¿no? Mira cómo es en relación al arroz:

El arroz que hemos puesto es arroz “normal y corriente” (marca “La Cigala”, por si quieres saberlo, pero no nos pagan ni nos regalan nada). Y lo amarillito es el urad dal (marca “TRS Asia’s Finest Foods”, que tampoco nos paga ni nos regala nada, pero es la marca más común en las tiendas).
Lo único que tienes que hacer, cuando vayas a hacerte arroz, es poner una parte de urad dal.
Vamos a la práctica
Digamos que te apetece hacerte un arroz para luego saltearlo con verduras, para comerlo con salsa de tomate o lo que sea. Bien. Saca el arroz. Coge un vaso o una taza (capacidad = 250 ml) para medir la cantidad que vas a echar. Llena la mitad con urad dal y el resto con el arroz.
Échalo en la cacerola junto con 1 cucharada de aceite de oliva. Sí, haznos caso y nos lo agradecerás.

Si estás pensando “ay, pero es que no sé si me gustará…”, pues muy fácil. Pon 1/4 de urad dal, y el resto de la taza, de arroz. Que también vale.
Pon la cacerola al fuego, a fuego fuerte, y remueve bien para mezclarlo. En poquito tiempo empezará a hacer “ffsssshhhhfhhshshhshshs”, que significa que se está dorando. Muévelo para tostar un poquito lo que podamos.
Ahora añade el agua, 1,5 veces la cantidad (en volumen) de urad dal + arroz. Es decir, si hemos echado en total 1 taza de arroz+urad dal, pues echamos 1 taza y 1/2 de agua. Remueve un poquito y tápalo.
Cuando empiece a hervir fuerte, ponlo a fuego lento. No lo destapes ni lo toques.
Tras 8-10 minutos se habrá quedado sin agua. Perfecto. Apaga el fuego, remuévelo (verás que por el fondo hay un poquito de agua), tápalo de nuevo y deja que repose 10 minutos.
El reposo es importante porque se terminará de cocinar “al vapor” de la humedad que queda en la cacerola y nos quedará todo sueltecito y super rico.
Pues ya estaría, ya tienes tu platazo de arroz + legumbres que puedes usar igual que si fuese solo arroz.

Mira qué pintorra tiene eso. Sueltecito y aromático. Pruébalo. Ya lo tienes para lo que quieras. Lo puedes saltear tranquilamente, que no se va a deshacer ni nada.
Ha sido fácil, ¿verdad? Pues hale, ¡a practicar! Acuérdate siempre que vayas a hacer arroz y verás cómo en nada te conviertes en legumbreitor.

P.D.: no te preocupes por los gases, estas legumbres no “dan” muchos, y de todas formas, cuanto más te acostumbres a comer legumbres en general, menos gases te darán 😉
