¡Pero qué haces, desgraciao!: cocinando lechuga
Contaba Aitor en un directo de Instagram que, estando en Japón, sus amigos se dispusieron a hacer la comida y para ello cogieron una lechuga y la saltearon, lo que provocó el improperio reseñado en el título, fruto de la perplejidad por tamaña afrenta contra la lechuga. Dicen que hubo que sujetarlo para evitar que rescatase a la pobre lechuga del wok.
Lo cierto es que, aunque no estemos acostumbrados/as, la lechuga es una verdura cocinable como cualquier otra. En otros países y en otras regiones hacen con ella sopas, cremas, salteados y todo tipo de platos en los que la lechuga se hierve, se fríe o se hace a la plancha.
¿Pero cómo vas a hacer eso? ¡So bestia, así te la cargas!
Poco experto/a en lechugas eres si piensas eso. Una lechuga fresca aguanta mucho más de lo que crees. Lo que no aguanta es tu desidia, por eso se pone blandurria. La textura que adquiere cocinada no tiene que ver con la de la lechuga pocha, es casi igual que la de otras verduras cocinadas como espinacas, bok choy o acelgas.
¿Qué hacemos con la lechuga si no es comérnosla cruda?
Prueba a usarla de otras formas. Te damos unas cuantas ideas para que no te acojones ante la perspectiva de aplicar calor a esta verdura:

Como envoltorio para rollitos
En lugar de usar masa de rollitos de primavera u obleas de arroz, utiliza hojas de lechuga. Para esto es mejor usar hojas de lechuga romana, que son más largas y flexibles. Si quieres hacer barquitas con diferentes ingredientes puedes usar lechugas batavia o iceberg.
Una vez hechos los rollitos puedes comértelos o pasarlos por el grill fuerte para marcarlos. Quedan exquisitos.

Salteada
¡Saltea tu lechuga! Echa en la sartén unos ajos picados, ajetes y espárragos y trocea una lechuga romana o tres o cuatro corazones de lechuga y saltéalo todo con un poquito de salsa de soja. También queda muy bien con lechuga iceberg.

Al grill o a la parrilla
Si quieres lucirte de verdad, haz las lechugas al grill. Córtalas por la mitad y ponlas sobre el grill bien caliente para marcarlas. No las dejes ahí dos horas, con unos minutos es suficiente, solo tienen que quedar marcadas. Doraditas y super crujientes.
Sírvelas con salsas para mojar.

Hervida
“No. Esto sí que no.” Pues sí, esto está que te cagas aunque tu mente no lo asimile aún. Es complejo, lo sé, pero es prepararlo y disipar dudas.
El truco está en blanquearla 1 minuto, no hervirla hasta que esté asquerosamente babosa. Qué fácil, ¿eh? Y para darle saborcito, salsa de salteados vegetariana y ajos fritos. En la cocina china hay un plato igual pero con salsa de ostras.
Este plato es especial para que se luzca la lechuga iceberg, aka Agua Crujiente. Después de blanquearla sigue crujiente y muy agradable.
