Rellenamos unos champiñones


Últimamente estamos rellenando muchas cosas 😛
El caso es que dando una vuelta por la frutería encontramos que habían traído unos champiñones de tamaño colosal, y claro, no nos podíamos resistir.


Íbamos a poner un mechero al lado para que vieras el tamaño, pero nos ha parecido demasiado casposo.
¿Qué necesito para rellenar champiñones?
Pues unos champiñones bien grandes, de 10 cm de diámetro como mínimo. ¿Por qué? Pues porque si no te cabe casi nada dentro. Además cuanto más grandotes, más carnosos quedan.
Pueden ser blancos, de los normales de toda la vida, o portobellos, que a veces también los traen gigantes.
También necesitarás una idea para el relleno, pero eso es super fácil. Vamos a ello.
Haciendo un relleno
La verdad es que queda bien casi cualquier cosa: un sofrito, cremas o patés vegetales, picadillos de frutos secos, soja o guisante texturizado, tempeh, tofu, seitán, hamburguesas hechas trocitos, puré de patatas…
Lo que puedes hacer es pensar con qué los vas a servir, porque no son (o no suelen ser) plato único, y haccer un relleno que lo complemente. Por ejemplo, si lo vas a servir con una escalivada, un pisto o similar, puedes rellenarlos con legumbres, tofu o soja texturizada.
Nosotros los hemos rellenado con un sofrito de pimiento amarillo, zanahoria y los pies de los champiñones, a los que hemos añadido soja texturizada, especias, una pizca de canela (como 1/8 de cucharadita. Sí, haznos caso) y salsa de soja. Después se añade agua (la justa para cubrirlo) y que se hidrate y se dore ligeramente. Igual que hicimos en este tutorial. Procura que no te quede seco si no tierno y jugoso, porque después lo vamos a meter al horno para cocinar los champiñones.
Preparando los champiñones
Lo primero que tienes que hacer con ellos es lavarlos bien. Nada de darles con un pañito y ya. Bajo el grifo, que queden bien limpios. Salvo que quieras comer restos de tierra y estiércol, claro.
Después pasa el dedo alrededor del pie para quitar esa pielecilla que lo une al sombrerillo y saca el pie. Con cuidado. Si hace falta córtalo con un cuchillo para no romper el champiñón.
¡Los pies y la pielecilla no se tiran! Pícalos y añádelos al relleno.
Prepárate también una bandeja para horno en la que quepan al menos 8 champiñones, o un par de bandejas en las que quepan 4.
Rellenando los champiñones
Mete el relleno dentro de cada champiñón con una cuchara y aplástalo bien para que quepa más. Sigue echando relleno y aplastando hasta que se haga una montañita. Serán 2-3 cucharadas de relleno.


Una vez los tengas todos rellenitos, vamos a asarlos al horno para cocinarlos bien. Precaliéntalo a 200ºC con calor arriba y abajo.
¿Es la única forma de hacerlos? Por supuesto que no. Los champiñones se pueden comer crudos, aunque en este caso quedarán mejor calentitos y con la textura que cogen al cocinarlos. Si no tienes horno puedes hacerlos al grill a fuego fuerte y marcarlos bien, que tendrán un sabor tremendo.
Mete tu bandeja o bandejas en el horno a 200ºC y hazlos unos 25 minutos.
Con salsita
¿Los quieres con salsa? Puedes usar la que quieras: una boloñesa, una salsa de tomate, leche de coco, nata vegetal… Nosotros le hemos hecho una salsita de nueces muy fácil:
Bate con la batidora (preferiblemente de vaso):
– 1 taza de nueces (peladas, claro)
– 1 cucharada de avena en copos
– 1 taza de bebida de soja sin azucarar y sin sabores (u otra bebida vegetal que te mole)
– pizca de sal
– pizca de nuez moscada
Le das un par de minutos de batido y listo, solo tienes que verterlo por encima de los champiñones.


Y listo, al horno, también a 200ºC, pero lo dejaremos 35 minutos para que la salsa quede cremosita.


Pues ya tenemos nuestros champiñones rellenos. Los nuestros son de soja texturizada + salsa de nueces. El sabor global queda super navideño.


Sírvete uno o dos champiñones en un plato con un poquito de salsa y si quieres unos tomates secos y picos integrales. O un poco de paté de olivas. O lo que te dé la gana, vaya.
Lo bueno: puedes hacerlos con antelación y guardarlos en tuppers.
Lo mejor: una vez hechos puedes dejar que se enfríen y congelarlos, siempre en recipientes bien cerrados.
Además, como ves, es super fácil 🙂
Hale, ya tienes salida para esos champiñones gigantes tan majos 😉
