Tú también compraste estas tortitas
y ahora no sabes qué hacer con ellas.
Del inframundo de la sección de dietética de los supermercados emergieron con fuerza esas “tortitas” de porexpán arroz que prometían ser ligeras y exquisitas…
Por algún motivo que desconocemos se hicieron hueco en los estantes “normales” y hasta les salieron primos de otros sabores, con semillitas y frutos secos y movidas.
Quizá el que se haya vendido siempre como “sustituto” del pan o de otros panes más calóricos es lo que lo hacía tan atractivo, porque por aspecto no será. Y aunque han ido mejorando en sabor, lo cierto es que siguen siendo opciones muy sosas para comerlas tal cual.
Si quieres acabar con ese paquete que compraste, no pienses en ello como un sustituto de nada si no como un ingrediente más. Como las tostadas. Como los crackers. ¡Es que es lo mismo!
¿Qué puedo hacer con ellas?
1- Comértelas tal cual
¿Te gusta el sabor? No te preocupes, no se lo diremos a nadie. Cómetelas como snack tranquilamente.
En Corea hacen unas tortas muy parecidas con el socarrat del arroz cocido. Una de las cosas que más les mola es hacer arroz en una olla de barro, y lo que se queda pegado al fondo lo sacan entero y se lo comen como snack. Así que dale alegría a tus tortitas. Si son las clásicas de arroz puedes marcarlas un poquito en una sartén bien caliente para que sepan a arroz tostado, como el nurungji coreano. Y puedes darles un toquecito de sabor con una pizca de aceite de sésamo (pizca, eh? 1 cucharadita o menos) y semillas de sésamo tostadas.
2- Acompaña las comidas con ellas
Un toque crujiente nunca viene mal, ¿verdad? Pues aprovecha para acompañar platos como sopas y cremas con este tipo de tortitas, porque así estás añadiendo más texturas (y más interesantes) y más variedad a la misma comida.
Para guisos y potajes y cosas así, si te gusta mojar pan no son la mejor opción, pero para ensaladas, por ejemplo, quedan guay. Rómpelas en trozos con las manos y échalas en la ensalada, como si fuesen croutons.
3- Ponles cosas encima
Esta es la mejor opción. Recuerda, son lo mismo que unas tostas de pan integral pero con otro colorcito. Así que coge de todo lo que tengas y hazte unas buenas tostas, por ejemplo, para desayunar.
Te damos algunas ideas:

Dulces:
- Mantequilla de cacahuete con plátano y nibs de cacao (o canela, cacao en polvo…)
- Chocolate (>70% de cacao) con piña deshidratada y bayas de goji
- Caquis en rodajitas con canela
- Peras en lonchitas con pipas de calabaza
- Labneh con fruta (higos, fresas, caquis, melón, moras…)
- Chocolate con avellanas
- Dátiles abiertos por la mitad y estirados, con semillas de sésamo
- Boniato asado con arándanos
- Calabaza dulce asada con nueces
Salados:
- Guacamole con nueces
- Tomates secos triturados, con rúcula
- Pesto con pimientos dulces
- Tahini con garbanzos tostados
- Paté de legumbres
- Pisto
- Soja con tomate
- Revuelto de tofu
- Paté de olivas con orégano y perejil fresco
- Hummus con alcachofas (las de bote, cortadas por la mitad)
4- Pónselo a las visitas
¿Que viene alguien de visita y tienes que sacar algo de picar? Perfecto. Unas olivas, un hummus, algún otro paté vegetal que tengas por ahí, y en lugar de palitos o tostaditas, unas tortitas de arroz, de maíz o de lo que tengas. Córtalas por la mitad para que sean más manejables.
Tú ya has cumplido sacando cosas, y esto es tan comestible como el resto, así que ¡compartir es amar!
5- Si no te gustan, pues no las compres más
De verdad que no son un alimento básico e imprescindible. Si te gusta el pan compra pan integral, no tienes que “sacrificarte” ni “esforzarte” hasta el punto de comer cosas que no te gustan. Es una pérdida de dinero y de calidad de vida.
