Hacemos pasta morada


La pasta de colorinchis es muy cuqui pero suele llevar poco o nada de la verdura a la que dice representar. Sí, de verdad, los lacitos verdes no son 100% espinacas. Decepción.
En casa también podemos hacer pasta de colores sin complicarnos la vida si utilizamos cosas que tiñan la masa y que sean fáciles de trabajar. Por eso hemos hecho este post.
¿Con qué le das color morado?
Para esta pasta de color morado hemos comprado… ¡harina de maíz morado!


Sí, nos ha costado 2,25€ en una tienda al lado de casa.
Si no se ve bien ahí el color, aquí tienes otra foto:


Así mejor, ¿verdad?
“¿Y qué es esto?” dirás. Pues lo que pone: harina de maíz morado. No es maíz con colorante, no, es una variedad de maíz de color morado. Mira:
Embed from Getty ImagesEn esta foto, tan oscuro y con el centro rojo, parece el maíz de Drácula.


Aquí solo nos suelen vender maíces de color amarillo, pero que sepas que hay muchísimos más, de otros colores, formas y tamaños. Si te das una vuelta por una tienda de productos latinos verás algunas muy chulas.
¿Y por qué es morado?
Porque el mundo le hizo así. En serio, que no es nada extraño en América, de donde es originario el maíz (todo ello).
No hay un solo maíz morado, hay unas cuantas variedades, pero todas ellas son de este color porque contienen unos pigmentos que se llaman antocianinas (cian es azul, recuerda cuando te mandaban comprar témperas), que son los mismos que les dan el colorcito a las moras, arándanos, etc. Para nosotros/as es un antioxidante, de esos que evitan la producción de radicales libres. Vamos, que además de dar colorcito, tienen una función.
Las antocianinas son sensibles a muchas cosas (a los insultos no hemos probado), como al calor, al pH del medio o la oxidación. Así que si usamos agua dura (se te forma cal en los grifos, contiene mucho magnesio y calcio) el color se hará más oscuro, tirando a azul, y si usamos agua blanda (por ej. la de Madrid) nos quedará más tirando a rosa.
Para que lo veas mejor hemos puesto la misma cantidad de harina de maíz morado en los dos recipientes y hemos añadido a uno agua blanda y al otro agua dura (en concreto agua del grifo de Castellón):


A mayor pH (más alcalino), más oscuro y tirando a azul apagado.
A menor pH (más ácido), más claro y rosado.
Te lo decimos porque dependiendo del agua que uses puede haber diferencias de color entre tu pasta y la nuestra.
Bueno, seguimos.
Para que quede como una pasta comercial, vamos a utilizar mitad harina de maíz morado y mitad de sémola fina de trigo o semolina, que ya os hemos enseñado en otras preparaciones, pero por si acaso, repetimos:
- Sémola de trigo FINA, no normal
- A veces se llama “semolina”
- Es más fina, no se ve apenas el grano
- No es harina ni harina integral, es una molienda más gruesa
- No es de maíz, es de trigo
- No es polenta, es sémola de trigo
- No vale el cuscús ni de coña
- En rumano pondrá en el paquete “Griș de grâu extra fin”
- En inglés, “semolina fine”
- En hindi “सूजी”, sooji o rava
- En macedonio, “гриз” (griz)
- En chino, “细粗面粉” (Xì cū miànfěn)
- Si quieres más idiomas, google translate es tu amigo
- No nos mandéis fotos de vuestras harinas o sémolas para saber “si valen”. Porfaplis 🙏


Pero tiene gluten
Claro, porque es trigo. Si quieres una receta sin gluten, tienes esta.
Vamos al lío
Coge un bol y echa media taza de harina de maíz morado, media taza de semolina y una pizca de sal.
Remuévelo bien para que se mezcle.


Haz un huequito en el centro y echa 1/4 de taza de agua. Mézclalo muy bien con un tenedor, una cuchara o lo que quieras, que nos da igual.
Cuando se forme una masa trabájala un poquito a mano doblándola y estirándola, hasta que deje de estar pringosa.


Tápala con film transparente, ponle un trapo encima y deja que repose 15 minutos. Sí, pueden ser 30, no problem.
Saca la masa y ponla en una superficie con un poco de semolina (puedes usar harina de trigo normal si quieres).


Amásala a mano unos minutos, hasta que esté elástica y no se rompa. Será un ratito corto, unos 4 minutos.
Ahora lo que te recomendamos es dividirlo en un par de bolas, aplanarlas y pasarlas unas cuantas veces por la máquina de pasta, porque así te queda perfectísima. Pero intuimos que igual no tienes máquina de masa, así que vamos a explicarte cómo hacerla a mano.
Cuando termines de amasarla estírala un poquito con el rodillo y dóblala para formar un rectángulo. Espolvorea un poquito más de semolina o harina.
Estira la masa con el rodillo, con paciencia, hasta que quede fina. No como un folio pero tampoco gruesa como si fuesen fideos udon.


Ya tienes tu placa de pasta preparada. Ahora puedes cortarla en rectángulos (lasaña o canelones), en tiras anchas, tiras finas, o rellenarla y doblarla. Lo que tú quieras.
Lo más fácil es hacer tallarines. Puedes mirar cómo hicimos los de pasta de garbanzo aquí.
Con la cantidad que has hecho te da para 2 personas. Sí, para dos. Un plato de pasta no es una montaña de pasta con un chorrito de tomate frito, no. Es un muchito de verduras con un poco de pasta.


Puedes dejarla secar (mejor colgada, claro), guardar en la nevera (en un recipiente bien cerrado) o cocerla inmediatamente, que es lo que recomendamos.
El tiempo de cocción dependerá del grosor de la pasta.
Primero pon a hervir abundante agua con una pizca de sal.
Echa la pasta cuando ya esté hirviendo, no antes.
Remueve suavemente.
La tendrás lista en 3-6 minutos, de nuevo, dependiendo del grosor. La nuestra ha tardado 4 minutos. Con que la vigiles un poco y pruebes tras 3 minutos es suficiente, así ves lo que va tardando.
Y hale, ya está, ¡así de simple!
Sírvela con verduras salteadas, en una sopa, en lasaña, canelones o como te apetezca, que queda buena con todo. Sabe a pasta de trigo y pasta de maíz, igual ni notas la diferencia 😉
Con este post has aprendido a:
- Hacer pasta de colores con harinas de cereales
- Hacer pasta con mitad trigo y mitad otro cereal
Y con esto puedes probar a hacer tus propias pastas caseras de arroz, de teff, de quinoa roja, etc., con la misma textura de la pasta comercial.
Hale, hasta el próximo tutorial!
